Mañana es el Día de la Resurrección, más comúnmente conocido como Domingo de Pascua. Ese es un día glorioso por muchas razones, pero hay una razón en particular. Jesús es la razón de la celebración.
Para muchos de nosotros, en Pascua celebramos el tercer día después de que Jesús fuera brutalmente asesinado, cuando hizo algo que había prometido que haría.
Según el evangelio relatado por Lucas, Jesús dijo a sus discípulos: “Miren, vamos subiendo a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas que los profetas escribieron acerca del Hijo del hombre. Porque será entregado a los gentiles, y será escarnecido, y afrentado, y escupido; y después de azotarle, le matarán; mas al tercer día resucitará.” (Lucas 18:31-33)