Ahora, no estoy tratando de pelearme con el Todopoderoso, pero recuerdo una época en que el pronóstico del tiempo era más favorable para los habitantes de Madera. Fue hace 63 años.
Los titulares de The Madera Tribune el 22 de enero de 1962 contaron la historia: “Tormenta de nieve azota el área de Madera; carreteras frías y resbaladizas obligan al cierre de escuelas”.”
Sin duda, no era la primera nevada que se quedaba en el suelo de Madera. El 26 de enero de 1957, cayó suficiente nieve como para que padres e hijos pudieran hacer algunas bolas de nieve. Y antes de eso, el 12 de enero de 1930, nevó lo suficiente como para cubrir de blanco los jardines locales. Sin embargo, a pesar de su singularidad, ninguna de estas dos tormentas anteriores igualó a la “tormenta de nieve del 62‘. La inesperada muestra del clima del este produjo muñecos de nieve en casi todos los patios, trineos en las calles y deslizamiento en tobogán por las laderas alrededor del lago Millerton.