Natalie ‘Flaca’ Samarripa, de 64 años, falleció en Watsonville, California, el 1 de marzo de 2021, debido a diversos problemas de salud. Nació el 17 de septiembre de 1956 en Madera, California, hija de los fallecidos Victor y Esther (Robles) Melendrez. A los 15 años, se casó con Joe Samarripa, quien la precedió en la muerte en 2010. Tuvieron dos hijos y una hija. Deja a sus hijos Jose y Lorena Samarripa, Esther y Gil Ramos Jr., Alfonso Samarripa y Crystal Seaver, y a sus nietos Jose Samarripa V, Adrian Samarripa, Gil Ramos lll, Bianca Ramos, Tristan Samarripa y Jordan Samarripa, del condado de Santa Cruz, Madera y Arizona. También quedan su peludito Chico y sus cachorros Chewy y Angel. Todos ellos eran su orgullo y alegría.
Natalie asistió al Lyle’s College of Beauty en Madera y, al graduarse, se convirtió en instructora de cosmetología en la escuela. Fue allí donde encontró su verdadera pasión de ayudar a las personas a sentirse hermosas. Allí le pusieron el apodo de Ms. Sam. Por un corto tiempo, abrió The Wild Hair en Ripperdan. A finales de los 80, trabajó en The Hair Studio hasta que tuvo que cambiar de carrera debido a problemas de salud.
Luego asistió a Fresno State, donde estudió Historia Chicana y comenzó a aprender a tocar la guitarra. Por esa época, Natalie fue contratada como trabajadora de elegibilidad en el Departamento de Bienestar Social del Condado de Madera.
Natalie y su esposo, el pastor Joe, fueron líderes juveniles y de ministerio en Madera Christian Fellowship. Como equipo, trabajaron para ayudar a muchos a transformar sus vidas. En 2001, fueron enviados a fundar una iglesia en Watsonville. Más tarde se convirtieron en miembros de Green Valley Christian Center. Durante este tiempo, trabajó como supervisora en el Departamento de Bienestar del Condado de Santa Cruz hasta finales de 2012, cuando se jubiló debido a su salud deteriorada.
Natalie era conocida por su habilidad para superar la adversidad. A pesar de sus dolencias y dificultades, siempre se mantuvo firme en su fe en Cristo, la cual compartía en cada oportunidad. Se extrañará su amor, generosidad, sentido del humor y risa. Natalie, “¡Aye, tú perro!” ¡Nos dejaste demasiado pronto!