Siempre espero con ansias el otoño, en parte por las fiestas, el clima, los colores de la naturaleza y, por supuesto, las comidas.
Las castañas son un imprescindible en mi casa y me da mucha alegría que ya estén disponibles cocidas y peladas, listas para comer o usar en recetas. Puedo comerme una bolsa entera.
Ojalá supiera cómo los procesadores logran quitarles la cáscara y aun así dejar una castaña entera. Si alguna vez descubro el proceso, sin duda lo compartiré, por si a alguien más le interesa.