Monday will be the day we know as “Nine Eleven,” or 9/11. The date we remember is Sept. 11, 2001. It is hard to believe it has been 22 years since that fateful day so many of us remember, as if it were only yesterday. It is not a date to honor or celebrate, but it is a date to remember.
Ese día cambió al mundo de muchas maneras. A corto plazo, nuestra nación se volvió más unida. Estábamos enojados de que alguien pudiera hacerle tal cosa a nuestra gran nación, y nos unimos en una familia patriótica de estadounidenses. Fue una época de unidad. No estábamos cada uno tratando de imponer nuestra propia agenda a los demás, ni de promover un partido político en particular. Estábamos amando a nuestro país y preguntándonos por qué había tanto odio hacia esta nación como para que alguien quisiera matar a casi 3,000 personas en un acto de terror horrendo e impensable.
Sept. 11, 2001 marked the day we realized we had been taking security for granted. Our land had been attacked. We’d not had war on our land since the Civil War of the 1800s, and we had been somewhat spoiled in our confidence. 9/11 marked the day we realized it could happen again, on our very own soil.