El condado de Madera fue un campo de pruebas para los pioneros. Ninguna fase del movimiento hacia el oeste falta en su historia. Los exploradores, tramperos, mineros, ganaderos y agricultores marcharon a esta área para desempeñar sus papeles en el cierre de la experiencia de la frontera estadounidense. Al hacerlo, algunos dejaron huellas tan imborrables que nunca serán olvidados.
No es de extrañar que, de aquellos pioneros cuyas memorias se han conservado, la mayoría sean hombres. Un recuento del dominio masculino en la política y la economía del siglo XIX solo sería una elaboración innecesaria de lo obvio. Era, al menos en la superficie, un mundo de hombres.
The current focus, however, of the American frontier experience has broadened its scope, and the behind-the-scenes experiences of American pioneer women are attracting the interest of historians. What is being revealed is not surprising. Women played a role in taming the West far out of proportion to the recognition they have received, and one Madera County pioneer woman provides a perfect example, Jennie Cunningham Gilmore Mace.